La Xbox One fue presentada por Microsoft en mayo de 2013 y lanzada en noviembre de ese mismo año como la tercera consola de la marca y parte de la octava generación. Inicialmente, Microsoft la concibió no solo como una consola de videojuegos, sino como un centro de entretenimiento integral para el hogar, lo que se reflejó en su diseño voluminoso y su fuerte enfoque en la televisión, las aplicaciones y el periférico Kinect 2.0 incluido, lo que también resultó en un precio de lanzamiento más alto que su competidora directa. Tras un inicio difícil, donde las políticas iniciales sobre la conectividad permanente y la restricción de juegos usados generaron controversia, Microsoft rectificó rápidamente. A lo largo de su vida útil, la consola se revisó con modelos como la Xbox One S (más pequeña, con soporte 4K Blu-ray y HDR) y la Xbox One X (una versión de gama alta con soporte 4K nativo más potente), logrando una tracción considerable en el mercado antes de ser sucedida por la Xbox Series X/S.
Características
Nombre Xbox One
Fabricante Microsoft
Generación Octava generación
Lanzamiento 22 de noviembre de 2013
Unidades vendidas ≈58 millones (Cifra estimada, ya que Microsoft dejó de publicar cifras oficiales de ventas)
CPU 8 núcleos x86-64 AMD "Jaguar" a 1.75 GHz
Memoria RAM 8 GB DDR3 + 32 MB ESRAM
ROM Disco duro de 500 GB o 1 TB (ampliable)
Formato de ROM Blu-ray Disc (6×), DVD (8×)
Tipo de Producto Videoconsola de Sobremesa y Centro Multimedia
Periodo de Ventas 2013 - 2020 (Oficialmente descontinuada con el lanzamiento de Xbox Series X/S, aunque el modelo S continuó brevemente)
Total de Unidades Vendidas ≈58 millones
NO DISPONIBLE
La Xbox One, concebida inicialmente como un centro de entretenimiento multimedia, tuvo como principal ventaja su inigualable ecosistema de servicios, destacando el revolucionario Xbox Game Pass (que ofrece una vasta biblioteca de juegos por una tarifa mensual), una excelente retrocompatibilidad con títulos de Xbox 360 y la Xbox original, y un controlador de diseño ergonómico muy aclamado, especialmente en sus versiones posteriores como Xbox One X que ofrecía potencia 4K. No obstante, sufrió grandes desventajas iniciales como una potencia gráfica inferior a su competidora (PS4), un enfoque inicial confuso en los medios de comunicación y el obligatorio empaquetado inicial con el periférico Kinect (que incrementó su precio), además de una escasez de exclusivos first-party realmente atractivos durante gran parte de su ciclo de vida, lo que la posicionó por detrás en ventas globales.