La PlayStation Vita (PS Vita) se lanzó en diciembre de 2011 en Japón y a principios de 2012 a nivel mundial como la sucesora de la PSP, siendo concebida como una potente consola portátil que pudiera ofrecer una experiencia de juego de "calidad de consola" similar a la de PS3. Incorporó características innovadoras como una deslumbrante pantalla OLED de 5 pulgadas (sustituida por LCD en el modelo Slim), una pantalla táctil frontal, un panel táctil trasero, dos joysticks analógicos y sensores de movimiento y cámaras duales, lo que abrió nuevas posibilidades de interacción. A pesar de su avanzado hardware y un robusto catálogo de lanzamiento, la consola luchó por consolidarse en el mercado debido a la creciente competencia de los teléfonos inteligentes, el alto precio de sus tarjetas de memoria propietarias y la falta de soporte de grandes títulos exclusivos en sus últimos años. Sin embargo, la Vita se convirtió en un dispositivo de culto, especialmente popular entre los aficionados a los JRPGs y juegos independientes, y fue pionera en funciones como el Remote Play con PlayStation 4, antes de que su producción fuera descontinuada globalmente en 2019, cerrando su ciclo con una cifra de ventas estimada en alrededor de 14 a 16 millones de unidades.
Características
Nombre PlayStation Vita (PS Vita)
Fabricante Sony Computer Entertainment
Generación Octava generación
Lanzamiento 17 de diciembre de 2011 (Japón) / 22 de febrero de 2012 (Norteamérica y Europa)
Unidades vendidas ≈14−16 millones (cifra estimada)
CPU ARM Cortex-A9 MPCore (4 núcleos) a 444 MHz
Memoria RAM 512 MB
ROM Memoria Flash de 128 MB (VRAM) / 1 GB de almacenamiento interno (solo en el modelo Slim PCH-2000)
Formato de ROM Tarjeta de juego PS Vita (tarjeta de memoria flash) / Tarjeta de memoria PS Vita propietaria
Tipo de Producto Videoconsola Portátil
Periodo de Ventas 2011 a 2019 (cese de la fabricación)
Total de Unidades Vendidas ≈14−16 millones (cifra estimada)
La PlayStation Vita fue una consola portátil tecnológicamente ambiciosa, cuya principal ventaja residía en su impresionante hardware, destacando su hermosa pantalla OLED (en el modelo original), sus sticks analógicos duales completos y sus innovadoras superficies táctiles delantera y trasera, lo que permitía experiencias de juego de calidad de consola de sobremesa y la función de Remote Play con PS3/PS4. Sin embargo, su principal desventaja fatal fue el alto costo y el uso de tarjetas de memoria propietarias (y caras), así como un soporte insuficiente a largo plazo por parte de Sony en cuanto a títulos AAA exclusivos, lo que limitó su crecimiento y la hizo depender de juegos indies y ports, llevándola a un nicho a pesar de su gran potencial técnico.