La Game Boy Color (GBC) fue lanzada por Nintendo en 1998 como una respuesta a la creciente necesidad de gráficos en color en el mercado de consolas portátiles y como un "puente" tecnológico mientras se finalizaba el desarrollo de la Game Boy Advance. Aunque conservaba el diseño y la baja resolución de su predecesora, la GBC incorporó una pantalla a color capaz de mostrar hasta 56 colores simultáneamente de una paleta de 32.768 y duplicó la velocidad del procesador, manteniendo la durabilidad de la batería y el precio asequible que habían hecho a la Game Boy original tan exitosa. Su característica más importante fue la retrocompatibilidad total con el vasto catálogo de juegos monocromáticos de la Game Boy, a los que aplicaba paletas de color básicas, lo que, junto con el lanzamiento de títulos específicos en color como Pokémon Edición Oro y Plata, cimentó aún más el dominio de Nintendo en el mercado portátil de finales de los 90.
Características
Nombre Game Boy Color (GBC)
Fabricante Nintendo
Generación Quinta generación (8-bit mejorada)
Lanzamiento 21 de octubre de 1998 (Japón)
Unidades vendidas 118.69 millones (Cifra combinada Game Boy y Game Boy Color)
CPU Sharp LR35902 (8-bit basado en Zilog Z80)
Velocidad de CPU 4.19 MHz / 8.38 MHz (Modo de doble velocidad para GBC)
Memoria RAM 32 kB (WRAM, memoria de trabajo) / 16 kB VRAM (Vídeo)
ROM Cartuchos de 8 MB (máximo para juegos originales) / 32 MB (máximo para juegos GBC)
Formato de ROM Cartuchos (Game Pak)
Tipo de Producto Videoconsola Portátil
Periodo de Ventas 1998 a 2003 (Descontinuada al consolidarse Game Boy Advance)
Total de Unidades Vendidas 118.69 millones (Cifra total de la línea Game Boy, incluyendo el modelo original)
La Game Boy Color (GBC) fue la exitosa transición de Nintendo a los juegos portátiles a color, siendo su mayor ventaja la adición de una paleta de 56 colores simultáneos y un procesador más rápido que dio vida a títulos icónicos como Pokémon Crystal y The Legend of Zelda: Link's Awakening DX, todo ello manteniendo la crucial retrocompatibilidad con la masiva biblioteca de su predecesora, cimentando así el dominio de Nintendo en el mercado portátil. Sin embargo, su principal desventaja radicaba en la falta de retroiluminación en su pantalla reflectiva, lo que obligaba a los jugadores a depender de una luz externa o un entorno bien iluminado para poder ver la acción, además de que su corta vida útil (hasta el lanzamiento de Game Boy Advance) limitó su catálogo de juegos exclusivos de color.